Este artículo analiza las tensiones éticas que emergen en la investigación educativa con sujetos infantiles fundamentándose en una trayectoria investigativa en contextos urbanos y rurales en Colombia. Su objetivo principal es problematizar los principios ontoepistemológicos de las investigaciones para consolidar una ética simétrica que invita a reconocer a los sujetos infantiles como co-construcciones de su realidad. Las investigaciones fueron de enfoque cualitativo y la estrategia fue la Cartografía Social infantil, tres de estas investigaciones se realizaron en una escuela rural multigrado en La Calera y la cuarta en bibliotecas comunitarias de Medellín. Las reflexiones presentan como resultados por un lado, la validación de la infancia como grupo capaz de transformar los escenarios educativos desarrollando así su agencia cuando se transciende a la participación real. Por otro lado, se identifica que los principales dilemas y retos éticos surgen ante el adultismo. Ante estos retos, se propone una ruta para la simetría ética en investigaciones educativas basada en la horizontalidad, respeto y reconocimiento. Finalmente, el artículo concluye que una investigación con prácticas éticas genera un impacto positivo en los participantes al promover una justicia epistémica que desestabiliza los discursos hegemónicos y fortalece la democracia desde la autonomía que la educación persigue.